No se si te diste cuenta que hace mucho que rompiste el
espejo que el tiempo te regalo. Fuiste sólo una persiana baja de sueños leídos
entre líneas. Ahora portas en tu espalda la malicia hecha ahínco y fabricas con
barro el oráculo del universo, y vendes; con versos, el resto de las poesías
mal escritas.
Te perdiste entre sueños y palabras, ahogándome de deseos y
tormentos, controlando siempre que la soga que nos mantenía en lo alto no se
termine por cortar.
Pero caíste, y caí. Y fuimos más que insultos en la niebla
que nos veía pasar. Perdimos un poco más de lo que queríamos y sufrimos un toque
más de lo que pensamos. Eramos eternos y medio enjaulados. Fantasmas eventuales
de un pasado sin ser, de una muerte anunciada, de futuros imaginarios. Repletos
de colores pálidos, de calidades intensas, de sonidos varios, de amenazas
inmensas.
Por eso pagamos el precio de la crudeza, y deshicimos
nuestro amor en gotas de cerveza, y cumplimos más de un cuarto de lustro bebiendo
las mentiras que en cada gota gris que de tu mente caía, era un sorbo más de lo
que afuera de mi y de vos, desaparecía.
Mariana Fasce - Santiago Abregú
