miércoles, 22 de agosto de 2012

De tu adios...


No se si te diste cuenta que hace mucho que rompiste el espejo que el tiempo te regalo. Fuiste sólo una persiana baja de sueños leídos entre líneas. Ahora portas en tu espalda la malicia hecha ahínco y fabricas con barro el oráculo del universo, y vendes; con versos, el resto de las poesías mal escritas.

Te perdiste entre sueños y palabras, ahogándome de deseos y tormentos, controlando siempre que la soga que nos mantenía en lo alto no se termine por cortar.

Pero caíste, y caí. Y fuimos más que insultos en la niebla que nos veía pasar. Perdimos un poco más de lo que queríamos y sufrimos un toque más de lo que pensamos. Eramos eternos y medio enjaulados. Fantasmas eventuales de un pasado sin ser, de una muerte anunciada, de futuros imaginarios. Repletos de colores pálidos, de calidades intensas, de sonidos varios, de amenazas inmensas.

Por eso pagamos el precio de la crudeza, y deshicimos nuestro amor en gotas de cerveza, y cumplimos más de un cuarto de lustro bebiendo las mentiras que en cada gota gris que de tu mente caía, era un sorbo más de lo que afuera de mi y de vos, desaparecía.

Quizás sea eso lo que me convoca a esta silla vacía, a nuevamente la cama fría, el decirte adiós una y mil veces, a aprender a perderte. Otro invierno de tu adiós, un nuevo saludo a la primavera, con la lucha constante de no encontrarte en cada espacio que habitaste.


Mariana Fasce - Santiago Abregú

sábado, 18 de febrero de 2012

Texturas de hasta luego

Calculaste bien el paso en falso que vas a dar? O es otra de tus jugarretas esperando al resto para amagar. Mirate de cerca, pensalo, analizalos, estas segura de que queres saltar. Mira que las redes estan puestas y sabes que alguien te va a atajar. Pero antes de dar el paso pensa... observa... espía a tu alrededor... las alas creceran para volar?

Y si no crecen quizás es porque me de igual.. si es que calculo será porque con vos solo aprendí a restar y no me quedan alternativas, me incomoda la sensacion de tanta terrenalidad. Aunque ahora que sigo tu consejo, se bien lo que intentas lograr, pero anticipo que ya no va a funcionar, olvidate de sostenerme si caigo, no me rescates ni aunque sientas la necesidad..

Mi idea nunca fue rescatarte y mucho menos irte a buscar. Será que pensas que aunque esto se vaya todo sigue de largo, sin terminar. Pero pensa un poco por donde vamos a caminar, por donde vamos a pasear, si decidimos recrudecer nuestra mordaza con el fin de reaparecer. Será mejor olvidarnos ya de esta nostalgia de amanecer, dejarla tirada a un costado, o subirla a tu espalda mientras jugas a ser pajaro, o esperar a que quizas en medio de la tormenta que nos viene a visitar, veamos algo de nosotros reflejados en los truenos que suenan detrás.

Por eso mismo, esto es un adiós con textura de hasta luego, te deseo suerte viajero, yo necesito volver a explorar, nadie sabe si entre las nubes nos vuelva a encontrar, lo que queda de nosotros, lo que fuimos o quizás lo que nunca supimos interpretar.


Santiago abregú - Mariana Fasce

domingo, 12 de febrero de 2012

Hecho y desecho

Quizás sea la hora de reclamar, de ver a los ojos al destino y reciclar nuestro brillo. Perderse en los bienaventurados paraísos de la verdad, y caer en la cuenta que todo lo que dijimos alguna vez, fue y será.
Caminamos los mismos senderos una y otra vez, tropezamos con versos escritos al derecho y al reves. Y así, como si nada nos dejamos vencer, te dejaste caer, no volviste a nacer.

Me soltaste la mano, me corriste de tu lado, nos adentramos en la profundidad del mar aún sin saber nadar. No nos alcanzó el aire, nos sofocamos con alarde, repetimos viejos sonidos con la esperanza de amanecer. Vendimos las joyas creadas, sórdidos los pasos en la madrugada, los que te inventan el cuento, aquellos que no quisimos en el reencuentro

Parpadeamos sin sueños, nos cansamos de los recuerdos. Verdes apasionados del amor, caímos en la madurez de la desazón y envueltos en cafe amargo nos quedamos tirados en el sillon, pensando en un futuro enmarcado en un renglón.

Abracé tu espectro de diablo, bese tu rasgo de ángel, me quedo los cristales de este vidrio roto y la sensación del descanso sobre tu pecho. Mucha suerte y hacia adelante, nadie sabe lo que nos espera ni siquiera los amantes, que nos sorprenda aun en el abismo, que nos libere de tanto histeriquismo, infundando memorias no vividas, embalando estas viejas heridas.


Escrito por: Mariana Fasce - Santiago Abregú

martes, 25 de octubre de 2011

Golpe de Ringo


De pogos violentos...

Cuando los acordes disparan personas al escenario con el fin de relanzarse a los brazos de otras personas, uno cae en la realidad de que el rock aún existe y que se puede vivir, parado y saltando en un costado de La Trastienda.
Mientras Wallace maquilla su música con frases de diva, y grita a un público efusivo las letras de cada uno de los temas de su último gran disco llamado RIngo, los fanáticos de Massacre realizan lo que en una época se hubiese llamado la hecatombe total.
Mientras el ícono del rock nacional cambia su templo de Obras a La trastienda, donde la intimidad nos regala una visión perfecta de lo que un artista hace arriba del escenario, por abajo nunca falta el grito agudo de una mujer pidiendo a gritos un beso que desde arriba el gordo devuelve con un "mua, toma mi amor".
Massacre me mostró que el rock under puede hacerse grande y seguir siendo under. Que la familiaridad que uno podría encontrar en una banda de chicos de 20 años se puede encontrar también en el escenario de una banda con más de 10 discos de trayectoria (dos de ellos muy vendidos).
El repertorio nos deja la anecdota de la gran versión de "Ana no duerme" y de "Te quiero tanto" (si el tema de Sergio Denis, en una versión sublime y poguera). Pero la base del recital fuera de lo musical se dibuja en ese estallido emocional Punk/skatter que detona en cada uno de los hombres y mujeres que se subian a un escenario bajo, besaban la busarda de Wallace y volvian a arrojarse a los brazos del público cual Axl Roses en los 90.
El mundo de los Sex Pistols, de los Clash, sigue vivo en el espiritu de Massacre, vale la pena seguir yendo a ver una banda que con el glamour de una diva sale a volarte la tapa de los sesos con recitales que no bajan de los decibeles necesarios para quemarte los oídos y dejarte la peluca encendida.

Santiago Abregú